01 julio, 2018

Democratizar la salud

Los avances tecnológicos tienden a alcanzar diagnósticos cada vez más precisos. No faltan las controversias respecto del rol de las máquinas.

Cualquier persona que hoy visite al médico o incluso sea asistido en la calle o en su propio domicilio podrá notar cómo la tecnología siempre estuvo cercana a la salud. Desde elementos sencillos hasta aparatos más sofisticados, los avances de la tecnología han ayudado, y ayudan, sobre todo cuando se trata de obtener un diagnóstico por imágenes que, sin dudas, es el grupo de más alta tecnología dentro del campo de la salud.

En este rubro, las tendencias siempre influyeron de manera directa. Cada desarrollo que se veía en cualquier área, fuera informática, aviación, etc., ésta iba a buscar alguna innovación en el área médica. Así aparecieron los rayos X, aunque al detectarse los efectos nocivos de la radiación se buscaron alternativas y surgió el ultrasonido como técnica de diagnóstico. Más tarde fue el turno de la resonancia magnética, otro tipo de tecnología sin emisión de rayos. Se estima que estas dos técnicas (ultrasonido y resonancia), son las que mayor desarrollo seguirán teniendo en los años venideros.

¿Cuáles son las tendencias que estas tecnologías visualizan?

Una de las más claras, e incluso apoyada en cuestiones de sanidad, tiene que ver con evitar la radiación, ya que todo lo que podamos hacer sin radiación es más seguro. En este sentido, el ultrasonido se mostró inocuo y sencillo de usar y es un gran continuador de todo lo que refiere al seguimiento de enfermedades largas, que ameritan años de control, como son los cánceres de mama o próstata.

Por otra parte, estas tecnologías también tienden a abaratar los costos, un aspecto fundamental que se traduce en una siempre más acentuada democratización de los métodos de diagnóstico. Años atrás solo encontrábamos centros de diagnóstico en ciudades grandes, capitales de provincias, en la ciudad de Buenos Aires. Los costos de los equipos eran mucho más altos que ahora, por lo tanto la cantidad de pacientes debía ser muy grande para poder cubrir esa inversión. Otra tendencia es que los equipos son cada vez más pequeños y consumen menos energía, sobre todo cuando hablamos de ecógrafos, ya que hoy existen algunos que caben en la palma de la mano.

Es decir, el acompañamiento de la baja del precio de fabricación ha hecho que casi en todo pueblo del país pueda haber alguno de estos equipos de diagnóstico. Por otra parte, el abaratamiento está muy relacionado con la ley de Moore, que indica que cada año y medio se duplica la capacidad de los equipos y se reduce a la mitad su valor. Es una ley empírica que aplica bastante y se da también en las ciencias médicas, que a su vez siguen la tendencia de la informática, que es la que lidera los cambios tecnológicos.

Otra tendencia es el point of care (el punto de atención), la posibilidad de diagnosticar allí donde está el paciente. Cada vez más se ve la mejora que produce en el paciente ser atendido o recuperado en su casa, para lo cual se necesitan instrumentos a fin de que el paciente no tenga que ir al sanatorio a hacer todo. Como el caso de la ambulancia que llega con un electrocardiólogo, un ecógrafo portátil, un respirador o un monitor de mano y en el lugar realiza los primeros estudios, que son los determinantes para continuar el plan médico. Un ejemplo de la tecnología centrada en la necesidad de la persona en el momento presente.

Por otro lado, también existe la tendencia a la telemedicina, que se basa en la posibilidad de comunicarse y de realizar estudios semi complejos o de alta complejidad en lugares de frontera, de muy difícil accesibilidad. Allí suelen entrenarse a paramédicos, enfermeros o personal obstétrico que puedan hacer este tipo de estudios y enviarlos vía Internet para que luego un médico los analice y tome decisiones. Incluso estos equipos pueden instalarse en transportes como trenes y colectivos y, en el caso de que no haya médicos, los estudios también se envían para el análisis a distancia.

La formación de los nuevos médicos

Un capítulo aparte es la cuestión formativa. Todas las ventajas tecnológicas que puedan existir para el área médica se complementan con la cantidad de profesionales que se necesitan para poder realizar todos esos estudios, con lo cual los estudiantes de medicina van a precisar tener cada vez más acceso a los aparatos.

Actualmente, algunos suelen referirse al “ecoscopio”, como una manera de visualizar el ultrasonido como la continuación del estetoscopio. Esto refiere a la necesidad de que en cualquier especialidad se logre tener a mano un aparato de bajo costo que pueda, en lugar de auscultar con el oído, hacerlo con el apoyo ecográfico miniaturizado para la parte más básica, la auscultación más simple, que daría muy buenas posibilidades para mejorar la toma de decisiones.

Las controversias

Son tantos los avances tecnológicos de los últimos años que se ha desatado una gran discusión global en toda el área médica, ya que empieza a escucharse que los estudios los pueden realizar equipos con Inteligencia Artificial, con brazos robóticos. Es decir, muchos equipos están en condiciones de aprender gracias a un proceso sucesivo donde una persona entrena a la máquina para que luego pueda ayudar a la toma de decisiones. Este aspecto de la Inteligencia Artificial es un tema muy controversial. ¿Quién se hace responsable de un diagnóstico? ¿Una máquina o un médico? Sin dudas es una cuestión que genera perplejidad pero está presente en los actuales debates médicos, ya que la tecnología se ha apoderado de un rol que le permite sumar opinión a la propia opinión del médico, aunque suene raro.

Las máquinas están en condiciones de hacer muchas de las mediciones en forma automática, sobre todo en las imágenes, y se plantea una disyuntiva, no solo en el ámbito del diagnóstico sino en todo lo que es relativo al trabajo del médico. ¿Cuál es entonces la función del médico a partir de que la máquina empieza a decir lo que ve y hace su propio diagnóstico?

Conclusión

La tecnología siempre ayudó al área de salud. La profesión médica se apoyó en ella. La máquina está para ayudar a la toma de la decisión médica. Y su uso ha ayudado a tener una mejor salud, que se verifica en la longevidad de la población. No obstante, como en todos los casos, existe un lado negativo, y es que esa masividad ha provocado un alto costo al sistema de salud.

Hace aproximadamente tres décadas había pocos equipos y en escasos lugares del país. En cambio, muchos de esos estudios que antes solo se podían hacer en determinados sitios, hoy se hacen en consultorios, salitas, pequeños o grandes sanatorios y hospitales, lo que eleva la calidad de la salud y llega a más y más personas cada día.

Ing. Alberto Frascarelli

para Revista Ciudad nueva, junio 2018



Los avances tecnológicos tienden a alcanzar diagnósticos cada vez más precisos. No faltan las controversias respecto del rol de las máquinas.

Cualquier persona que hoy visite al médico o incluso sea asistido en la calle o en su propio domicilio podrá notar cómo la tecnología siempre estuvo cercana a la salud. Desde elementos sencillos hasta aparatos más sofisticados, los avances de la tecnología han ayudado, y ayudan, sobre todo cuando se trata de obtener un diagnóstico por imágenes que, sin dudas, es el grupo de más alta tecnología dentro del campo de la salud.

En este rubro, las tendencias siempre influyeron de manera directa. Cada desarrollo que se veía en cualquier área, fuera informática, aviación, etc., ésta iba a buscar alguna innovación en el área médica. Así aparecieron los rayos X, aunque al detectarse los efectos nocivos de la radiación se buscaron alternativas y surgió el ultrasonido como técnica de diagnóstico. Más tarde fue el turno de la resonancia magnética, otro tipo de tecnología sin emisión de rayos. Se estima que estas dos técnicas (ultrasonido y resonancia), son las que mayor desarrollo seguirán teniendo en los años venideros.

¿Cuáles son las tendencias que estas tecnologías visualizan?

Una de las más claras, e incluso apoyada en cuestiones de sanidad, tiene que ver con evitar la radiación, ya que todo lo que podamos hacer sin radiación es más seguro. En este sentido, el ultrasonido se mostró inocuo y sencillo de usar y es un gran continuador de todo lo que refiere al seguimiento de enfermedades largas, que ameritan años de control, como son los cánceres de mama o próstata.

Por otra parte, estas tecnologías también tienden a abaratar los costos, un aspecto fundamental que se traduce en una siempre más acentuada democratización de los métodos de diagnóstico. Años atrás solo encontrábamos centros de diagnóstico en ciudades grandes, capitales de provincias, en la ciudad de Buenos Aires. Los costos de los equipos eran mucho más altos que ahora, por lo tanto la cantidad de pacientes debía ser muy grande para poder cubrir esa inversión. Otra tendencia es que los equipos son cada vez más pequeños y consumen menos energía, sobre todo cuando hablamos de ecógrafos, ya que hoy existen algunos que caben en la palma de la mano.

Es decir, el acompañamiento de la baja del precio de fabricación ha hecho que casi en todo pueblo del país pueda haber alguno de estos equipos de diagnóstico. Por otra parte, el abaratamiento está muy relacionado con la ley de Moore, que indica que cada año y medio se duplica la capacidad de los equipos y se reduce a la mitad su valor. Es una ley empírica que aplica bastante y se da también en las ciencias médicas, que a su vez siguen la tendencia de la informática, que es la que lidera los cambios tecnológicos.

Otra tendencia es el point of care (el punto de atención), la posibilidad de diagnosticar allí donde está el paciente. Cada vez más se ve la mejora que produce en el paciente ser atendido o recuperado en su casa, para lo cual se necesitan instrumentos a fin de que el paciente no tenga que ir al sanatorio a hacer todo. Como el caso de la ambulancia que llega con un electrocardiólogo, un ecógrafo portátil, un respirador o un monitor de mano y en el lugar realiza los primeros estudios, que son los determinantes para continuar el plan médico. Un ejemplo de la tecnología centrada en la necesidad de la persona en el momento presente.

Por otro lado, también existe la tendencia a la telemedicina, que se basa en la posibilidad de comunicarse y de realizar estudios semi complejos o de alta complejidad en lugares de frontera, de muy difícil accesibilidad. Allí suelen entrenarse a paramédicos, enfermeros o personal obstétrico que puedan hacer este tipo de estudios y enviarlos vía Internet para que luego un médico los analice y tome decisiones. Incluso estos equipos pueden instalarse en transportes como trenes y colectivos y, en el caso de que no haya médicos, los estudios también se envían para el análisis a distancia.

La formación de los nuevos médicos

Un capítulo aparte es la cuestión formativa. Todas las ventajas tecnológicas que puedan existir para el área médica se complementan con la cantidad de profesionales que se necesitan para poder realizar todos esos estudios, con lo cual los estudiantes de medicina van a precisar tener cada vez más acceso a los aparatos.

Actualmente, algunos suelen referirse al “ecoscopio”, como una manera de visualizar el ultrasonido como la continuación del estetoscopio. Esto refiere a la necesidad de que en cualquier especialidad se logre tener a mano un aparato de bajo costo que pueda, en lugar de auscultar con el oído, hacerlo con el apoyo ecográfico miniaturizado para la parte más básica, la auscultación más simple, que daría muy buenas posibilidades para mejorar la toma de decisiones.

Las controversias

Son tantos los avances tecnológicos de los últimos años que se ha desatado una gran discusión global en toda el área médica, ya que empieza a escucharse que los estudios los pueden realizar equipos con Inteligencia Artificial, con brazos robóticos. Es decir, muchos equipos están en condiciones de aprender gracias a un proceso sucesivo donde una persona entrena a la máquina para que luego pueda ayudar a la toma de decisiones. Este aspecto de la Inteligencia Artificial es un tema muy controversial. ¿Quién se hace responsable de un diagnóstico? ¿Una máquina o un médico? Sin dudas es una cuestión que genera perplejidad pero está presente en los actuales debates médicos, ya que la tecnología se ha apoderado de un rol que le permite sumar opinión a la propia opinión del médico, aunque suene raro.

Las máquinas están en condiciones de hacer muchas de las mediciones en forma automática, sobre todo en las imágenes, y se plantea una disyuntiva, no solo en el ámbito del diagnóstico sino en todo lo que es relativo al trabajo del médico. ¿Cuál es entonces la función del médico a partir de que la máquina empieza a decir lo que ve y hace su propio diagnóstico?

Conclusión

La tecnología siempre ayudó al área de salud. La profesión médica se apoyó en ella. La máquina está para ayudar a la toma de la decisión médica. Y su uso ha ayudado a tener una mejor salud, que se verifica en la longevidad de la población. No obstante, como en todos los casos, existe un lado negativo, y es que esa masividad ha provocado un alto costo al sistema de salud.

Hace aproximadamente tres décadas había pocos equipos y en escasos lugares del país. En cambio, muchos de esos estudios que antes solo se podían hacer en determinados sitios, hoy se hacen en consultorios, salitas, pequeños o grandes sanatorios y hospitales, lo que eleva la calidad de la salud y llega a más y más personas cada día.

Ing. Alberto Frascarelli

para Revista Ciudad nueva, junio 2018